Acuérdaseme bien que en la ribera

de Tormes lo hallé solo cantando,

tan dulce, que a una piedra enterneciera.1100

Como cerca me vido, adivinando

la causa y la razón de mi venida,

suspenso un rato estuvo allí callando;

y luego con voz clara y espedida

soltó la rienda al verso numeroso1105

en alabanzas de la libre vida.

Yo estaba embebecido y vergonzoso;