que deja los cabellos erizados.
Así estaba mirando atento y quedo
aquel peligro yo que atrás dejaba,1120
que nunca sin temor pensado puedo.
Tras esto luego se me presentaba,
sin antojos delante, la vileza
de lo que antes ardiendo deseaba.
Así curó mi mal con tal destreza1125
el sabio viejo, como te he contado,
que volvió el alma a su naturaleza,