que era el sustentamiento y vigor suyo;
¡Tal está el rostro tuyo en la arena,1265
fresca rosa, azucena blanca y pura!
Tras esto una pintura estraña tira
los ojos de quien mira, y los detiene
tanto, que no conviene mirar cosa
estraña ni hermosa, sino aquella.1270
De vestidura bella allí vestidas
las Gracias esculpidas se veían;
solamente traían un delgado