Bajaban, dél hablando, de dos cumbres[165]
aquellas nueve lumbres de la vida;[166]1285
con ligera corrida iba con ellas,
cual luna con estrellas, el mancebo
intonso y rubio Febo; y en llegando,[167]
por orden abrazando todas fueron
al niño, que tuvieron luengamente1290
visto como presente. De otra parte[168]
Mercurio estaba, y Marte cauto y fiero,
viendo el gran caballero que encogido