de mí arrancada, en otro muro asida,

y mi parra en otro olmo entretejida,[45]

que no se esté con llanto deshaciendo

hasta acabar la vida.

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.140

¿Qué no se esperará de aquí adelante,

por difícil que sea y por incierto?

O ¿qué discordia no será juntada?

y juntamente ¿qué tendrá por cierto,

o qué de hoy más no temerá el amante,145