de alcanzar lo imposible y no pensado,

y de hacer juntar lo diferente,[46]

dando a quien diste el corazón malvado,

quitándolo de mí con tal mudanza,

que siempre sonará de gente en gente.160

La cordera paciente

con el lobo hambriento

hará su ayuntamiento,

y con las simples aves sin ruído

harán las bravas sierpes ya su nido;165