allanaba el pasaje y la corriente,

para que fácilmente aquella armada[200]1605

que había de ser guiada por su mano,

en el remar liviano y dulce viese

cuánto el Danubio fuese favorable.

Con presteza admirable vieras junto

un ejército a punto denodado;1610

y después de embarcado, el remo lento,

el duro movimiento de los brazos,

los pocos embarazos de las ondas