con todo bruto vicio obrar solían,

sin ellas se partían. Así armadas,1655

eran desamparadas de sus dueños.

A grandes y pequeños juntamente

era el temor presente por testigo,

y el áspero enemigo a las espaldas,

que les iba las faldas ya mordiendo.1660

César estar teniendo allí se vía

a Fernando, que ardía sin tardanza

por colorar su lanza en turca sangre.