que no las alcanzase, no por eso

este largo proceso sin pereza1825

dejó, por su nobleza, de mostrarme.

Yo no podía hartarme allí leyendo,

y tú de estarme oyendo estás cansado.

SALICIO

Espantado me tienes

con tan estraño cuento,1830

y al son de tu hablar embebecido;

acá dentro me siento,