Adiós, Salicio amigo.1885

ÉGLOGA III

Aquella voluntad honesta y pura,[212]

ilustre y hermosísima María,

que en mí de celebrar tu hermosura,

tu ingenio y tu valor estar solía,

a despecho y pesar de la ventura5

que por otro camino me desvía,

está y estará en mí tanto clavada,

cuanto del cuerpo el alma acompañada.[213]