Boca con boca coge la postrera[233]

parte del aire que solía dar vida190

al cuerpo, por quien ella en este suelo

aborrecido tuvo al alto cielo.

La blanca Nise no tomó a destajo

de los pasados casos la memoria,

y en la labor de su sutil trabajo195

no quiso entretejer antigua historia;

antes mostrando de su claro Tajo

en su labor la celebrada gloria,