Estaba puesta en la sublime cumbre

del monte, y desde allí por él sembrada,210

aquella ilustre y clara pesadumbre,

de antiguos edificios adornada.

De allí con agradable mansedumbre

el Tajo va siguiendo su jornada,

y regando los campos y arboledas215

con artificio de las altas ruedas.[237]

En la hermosa tela se veían

entretejidas las silvestres diosas