de rojo, azul y blanco la ribera;

en tal manera a mí, Flérida mía,

viniendo, reverdece mi alegría.

ALCINO

¿Ves el furor del animoso viento,

embravecido en la fragosa sierra,330

que los antiguos robles ciento a ciento

y los pinos altísimos atierra,

y de tanto destrozo aún no contento,

al espantoso mar mueve la guerra?