el dulce son, siguieron su camino
con paso un poco más apresurado.
Siendo a las ninfas ya el rumor vecino,
todas juntas se arrojan por el vado,
y de la blanca espuma que movieron375
las cristalinas hondas se cubrieron.
ELEGÍA PRIMERA
Aunque este grave caso haya tocado[251]
con tanto sentimiento el alma mía,
que de consuelo estoy necesitado,