porque el calor templado que encendía

la blanca nieve de tu rostro puro,125

robado ya la muerte te lo había.

En todo lo demás, como en seguro

y reposado sueño descansabas,

indicio dando del vivir futuro.[259]

Mas ¿qué hará la madre que tú amabas,130

de quien perdidamente eras amado,

a quien la vida con la tuya dabas?

Aquí se me figura que ha llegado