Si ¡triste! de mi bien estado hubiera
un breve tiempo ausente, yo no niego
que con mayor seguridad viviera.
La breve ausencia hace el mismo juego
en la fragua de amor, que en fragua ardiente50
el agua moderada hace al fuego;
la cual verás que no tan solamente
no lo suele matar, mas lo refuerza
con ardor más intenso y eminente;
porque un contrario con la poca fuerza55