de perseguir al triste y al caído;
yo estoy aquí tendido,[301]
mostrándoos de mi muerte las señales,
y vos viviendo solo de mis males.
Si aquella amarillez y los sospiros[302]40
salidos sin licencia de su dueño;
si aquel hondo silencio no han podido
un sentimiento grande ni pequeño
mover en vos, que baste convertiros
a siquiera saber que soy nacido,45