no se reposa un hora el pensamiento.
Viene con un rigor tan intratable
a tiempos el rigor, que al alma mía125
desampara, huyendo, el sufrimiento,
lo que dura la fuerza del tormento.
No hay parte en mí que no se me trastorne
y que en torno de mí no esté llorando;
de nuevo protestando130
que de la vía espantosa atrás me torne.
Esto ya por razón no va fundado,