aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento;[321]5
y en ásperas montañas
con el suave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese,
y al son confusamente los trajese;[322]10
no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Nido,[323]