si no es en haber sido yo guardado
para que solo en mí fuese probado
cuánto corta un espada en un rendido.[336]
Mis lágrimas han sido derramadas
donde la sequedad y la aspereza10
dieron mal fruto dellas y mi suerte.
Basten las que por vos tengo lloradas.
No os venguéis más de mí con mi flaqueza;
allá os vengad, señora, con mi muerte.