No sé ya qué hacerme en mal tamaño.[350]

Nunca entre sí los veo sino reñidos.

De tal arte pelean noche y día,

que solo se conciertan en mi daño.

X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,[351]

dulces y alegres cuando Dios quería!

Juntas estáis en la memoria mía,

y con ella en mi muerte conjuradas.

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas5