del amarga memoria de aquel día
en que yo comencé como testigo
a poder dar del alma vuestra nueva,
y a sabella de vos del alma mía.[361]
XX
Con tal fuerza y vigor son concertados[362]
para mi perdición los duros vientos,
que cortaron mis tiernos pensamientos
luego que sobre mí fueron mostrados.
El mal es que me quedan los cuidados5