de vuestra hermosura el duro encuentro

mis ojos, y no pasan tan adentro,

que miren lo que el alma en sí contiene.[365]

Y así, se quedan tristes en la puerta

hecha por mi dolor, con esa mano,10

que aun a su mismo pecho no perdona;[366]

donde vi claro mi esperanza muerta,

y el golpe que os hizo amor en vano

non esservi passato oltra la gonna.[367]

XXIII