de tal salvatiquez y tal torpeza;[377]
mas es a tiempo que de mi bajeza
correrme y castigarme bien podría.
Sabed que en mi perfeta edad y armado,
con mis ojos abiertos me he rendido10
al niño que sabéis, ciego y desnudo.
De tan hermoso fuego consumido
nunca fue corazón. Si preguntado
soy lo demás, en lo demás soy mudo.