y la fuerza del alma; ya rendido

vencer de vos me dejo, arrepentido

de haberos contrastado en tal porfía.[380]

Llevadme a aquel lugar tan espantable,

do por no ver mi muerte allí esculpida,10

cerrados hasta aquí tuve los ojos.

Las armas pongo ya; que concedida[381]

no es tan larga defensa al miserable;

colgad en vuestro carro mis despojos.[382]

XXXI