[11] Navarrete, Vida, pág. 85.
[12] Dejó Garcilaso tres hijos: Garcilaso, D. Pedro y D.ª Sancha, y otro, además, D. Lorenzo, que se sospecha fuese natural; murió el primero a los veinticinco años en la defensa de Ulpiano contra los franceses; profesó el segundo en la Orden de Santo Domingo; casó D.ª Sancha con D. Antonio Puertocarrero, y D. Lorenzo, espíritu cáustico, desterrado a Orán, como autor de una aguda sátira, dícese que murió en el camino.
[13] Un epigrama latino se hallará en el [Apéndice] de este volumen.
[14] Los sonetos, por hallazgos posteriores, montan hoy a 38, algunos de dudosa autenticidad, según se advertirá en su lugar; figuran, además, en la presente edición, varias composiciones que el autor escribió en versos cortos, la carta-prólogo escrita para la traducción de El Cortesano de Boscán, y otra breve carta del poeta al Emperador.
[15] Las obras de Boscán y algunas de Garcilasso de la Vega, repartidas en cuatro libros. — Escudo del Emperador con el Plus Ultra. — Cvm Privilegio Imperiali. Carles Amorós. — Colofón: «Acabaronse de imprimir las obras de Boscán y Garcilasso de la Vega: en Barcelona, en la Officina de Carles Amoros, a los XX del mes de Março: Año de M.D.XLIII.» 4.º, 8 hojas preliminares, más 242 de texto.
[16] El mismo Boscán en su carta a la Duquesa de Soma, prólogo del segundo libro de sus poesías, declara la parte que tomó Garcilaso en la reforma: «Comencé a tentar este género de verso, en el cual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy dificultoso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro; pero después pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, que esto comenzaba a sucederme bien, fui paso a paso metiéndome con calor en ello; mas esto no bastara a hacerme pasar muy adelante, si Garcilaso con su juicio, el cual, no solamente en mi opinión, mas en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confirmara en esta mi demanda, y así alabándome muchas veces este mi propósito y acabándomele de aprobar con su ejemplo, porque quiso él también llevar este camino, al cabo me hizo ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente.»
[17] F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de Soto, página 282.
[18] [Versos 37 y 40] de su égloga III.
[19] Prólogo de Francisco de Medina a las Anotaciones de Herrera, pág. 8.