es el dolor que os cansa y enflaquece!
¡Oh si pudiese un rato aquí dormirme!
Al que velando el bien nunca se ofrece,
quizá que el sueño le dará durmiendo35
algún placer, que presto desfallece
en tus manos ¡oh sueño! me encomiendo.[84]
SALICIO
¡Cuán bienaventurado[85]
aquel puede llamarse
que con la dulce soledad se abraza,40