andes a caza, el monte fatigando

en ardiente jinete, que apresura

el curso tras los ciervos temerosos,

que en vano su morir van dilatando;20

espera, que en tornando

a ser restituído

al ocio ya perdido,

luego verás ejercitar mi pluma

por la infinita innumerable suma25

de tus virtudes y famosas obras;