cuanto suelo del bien tuyo alegrarme.

ALBANIO

Pues ya de ti no puedo defenderme,

yo tornaré a mi cuento cuando hayas

prometido una gracia concederme;

y es, que en oyendo el fin, luego te vayas410

y me dejes llorar mi desventura

entre estos pinos solo y estas hayas.

SALICIO

Aunque pedir tú eso no es cordura,