—Porque les he oído hace un momento hablar en esa lengua.
—No traigo noticias de Cataluña—respondí—. Pero creo que la mayor parte del principado está en manos de los carlistas.
—¡Ejem, hermano Pedro! Este caballero dice que la mayor parte de Cataluña está en poder de los realistas. Por favor, caballero, dígame si sabe por dónde andará a estas horas Don Carlos con su ejército.
—Por mis noticias—respondí—es posible que esté ya muy cerca de aquí.
Eché a andar hacia la salida del pueblo. Al instante se me juntaron los dos individuos, y Antonio con ellos, poniéndonos los cuatro a mirar fijamente al camino.
—¿Ve usted algo?—pregunté por fin a Antonio.
—Non, mon maître.
—¿Ve usted algo, señor?—pregunté al cura.
—No veo nada—respondió, alargando el pescuezo.
—No veo nada—dijo Pedro, el ex fraile—; sólo veo mucho polvo, cada vez más espeso.