—Pues bien, señorita, acentuó Mauricio, usted ha sido tan buena, para mí....

—Y no lo siento, dijo Clementina, admitiendo el elogio, aunque usted sea singularmente emprendedor y merezca severas reprensiones ... ¿Es el señor Roussel quien le ha enseñado á hablar con las jóvenes sin el consentimiento de sus padres?...

—El señor Roussel no me ha dado más que buenos ejemplos, dijo dulcemente Mauricio, y confieso que si él me hubiera encontrado donde estaba hace un momento, hubiera sido, sin duda, menos indulgente que usted....

—¿Porque se trataba de mi sobrina?

—Porque se trataba de una señorita, á las cuales él me ha enseñado que se debe respetar infinitamente.

—Vamos, pues ... Puesto que usted mismo se acusa ... yo estoy desarmada.

—Contra mí, dijo Mauricio sonriendo; pero contra mi tutor....

¡Él! Eso es otra cosa ... Yo tengo el deber de defenderme.

—Pero, ¿es usted atacada?

Hablando así, habían entrado bajo el emparrado, y se sentaron.