¡Ay, Fátima, hermana mía,

cómo estás de amor tocada!

solías tener colores,

veo que ahora te faltan.

Solías hablar de amores,

ahora obras y callas;

pero si lo quieres ver,

asómate a esta ventana,

Y verás a Abindarráez,

y su gentileza y gala.