sirvieron al rey de achaque,
y que Zelindaja ordena
sus fiestas y sus pesares.
Entraron los Sarracinos
en caballos alazanes,
de naranjado y de verde
marlotas y capellares.
En las adargas traían
por empresas sus alfanjes
hechos arcos de Cupido,
sirvieron al rey de achaque,
y que Zelindaja ordena
sus fiestas y sus pesares.
Entraron los Sarracinos
en caballos alazanes,
de naranjado y de verde
marlotas y capellares.
En las adargas traían
por empresas sus alfanjes
hechos arcos de Cupido,