y del rey un muera, dadle.
Zelindaja sin respeto
al pasar, por rociarle,
un pomo de agua vertía,
y el rey gritó: paren, paren.
Creyeron todos que el juego
paraba, por ser ya tarde,
y repite el rey celoso:
«prendan el traidor Azarque.»
Las dos primeras cuadrillas,