La gente de a caballo iba partida en cuatro partes con mucho orden, y cada una tenía su estandarte diferente.
La una parte tenía Muza, y en su compañía iban ciento y cincuenta caballeros Abencerrajes, y otros tantos Alabeces y Venegas; todos caballeros de mucho esfuerzo. Su estandarte era de damasco rojo y blanco, por divisa un salvaje en campo rojo, que desquijaraba un león, y en el campo blanco otro salvaje que con un bastón deshacía un mundo, y por letra: Todo es poco. Este bando de caballeros iba bien alistado de armas y caballos, y todos vestían marlotas de escarlata y grana.
La segunda cuadrilla era de Zegríes, Gomeles y Mazas: esta iba de batalla, no menos rica y pujante que la de Muza, la cual llevaba vanguardia. El estandarte de los Zegríes era de damasco verde y morado, y tenía por divisa una media luna de plata con esta letra: Muy presto se verá llena, sin que el sol pueda eclipsarla. Era esta cuadrilla de doscientos y ochenta caballeros, todos gallardos y bizarros, con aljubas y marlotas de paño tunecí, la mitad verde, y la otra mitad de grana.
La tercera cuadrilla llevaban los Aldoradines, caballeros muy principales; con estos iban Gazules y Azarques; su estandarte leonado y amarillo. Llevaban por divisa un dragón en campo verde, que con las uñas despedazaba una corona de oro, con una letra que decía: Jamás hubo resistencia. Esta cuadrilla iba muy gallarda, y aprestada de armas y caballos; serían todos ciento y cuarenta.
La cuarta cuadrilla era de Almoradís, Marines y Almohades, caballeros estimados: estos llevaban el real pendón de Granada, que era de damasco pajizo y encarnado, con muchas bordaduras de oro por un lado abiertas, y por la abertura parecían los granos rojos, que eran hechos de finos rubíes; del pezón de la granada salían dos ramos bordados de seda verde, con sus hojas, y una letra al pie que decía: Con la corona nací. En esta cuadrilla iba el rey Chico con mucha compañía de caballeros.
Eran muy de ver las galas, riquezas, penachos, adargas, lanzas, caballos, yeguas y pendoncillos de colores en las lanzas.
Pues si la caballería salió tan bizarra y vistosa, no menos gallarda y briosa salió la infantería, y muy bien armada, todos con arcos y ballestas.
Con esta pujanza salió el rey Chico de Granada, y tomó la vía de Jaén, mirándole todas las damas de Granada, y más la reina su madre, y su mujer la reina con todas las damas que estaban en su compañía, desde las torres de Alhambra.
Por esta jornada que hizo el rey Chico a Jaén se compuso aquel antiguo romance, que dice como se sigue:
«Reduán, bien te acuerdas,