cautivaron mil cristianos,
que era cosa de espantar.
Todo lo corren los moros,
sin nada se les quedar;
el rincón de S. Ginés,
y con ellos el Pinar.
Cuando tuvieron gran presa,
hacia Vera vuelto se han,
y en llegando al Puntarón
consejo tomado han,
cautivaron mil cristianos,
que era cosa de espantar.
Todo lo corren los moros,
sin nada se les quedar;
el rincón de S. Ginés,
y con ellos el Pinar.
Cuando tuvieron gran presa,
hacia Vera vuelto se han,
y en llegando al Puntarón
consejo tomado han,