la causa de tu fin, sin que supiera
ninguno por cual modo feneciste:
apenas se hallaron las señales,
ya funerales,
del ponzoñoso
áspid piadoso,
que con dulzura
en la blancura
de tu hermoso brazo fue obrando
con venenoso diente, tierno y blando.
la causa de tu fin, sin que supiera
ninguno por cual modo feneciste:
apenas se hallaron las señales,
ya funerales,
del ponzoñoso
áspid piadoso,
que con dulzura
en la blancura
de tu hermoso brazo fue obrando
con venenoso diente, tierno y blando.