al Alhambra se subiera;

trompetas mandó tocar

y las cajas de pelea,

Porque lo oyeran los moros

de Granada y de la Vega,

uno a uno, dos a dos,

grande escuadrón se hiciera.

Cuando los tuviera juntos

un moro allí le dijera:

«¿Para qué nos llamas, rey,