Este rey, padre del rey Chico, estaba siempre en el Alhambra, y el Chico en el Albaicín, y ausente el uno, mandaba y gobernaba el otro; mas el rey viejo fue el que adornó e hizo muy magníficas las cosas de Granada, e hizo grandes y soberbios edificios, por ser muy rico.
Mandó labrar de todo punto la famosa Alhambra, fábrica muy costosa: hizo la famosa Torre de Comares; y el cuarto de los Leones llamose así, porque enmedio dél, que es largo y ancho, hay una fuente de doce leones de alabastro, riquísimamente obrada. Todo el cuarto está solado de muy lucidos azulejos, labrado a lo moro.
Asimismo hizo este rey muchos estanques de agua en la misma Alhambra, y los aljibes del agua tan nombrados.
Hizo la torre de la Campana, de la cual se descubre toda la ciudad de Granada y su vega.
Hizo un maravilloso bosque junto del Alhambra, debajo de los miradores de la misma casa real, donde hoy se parecen muchos venados y conejos.
Mandó labrar los Alijares de oro azul de mazonería, a lo moro. Era tan costosa esta obra, que el artífice que la labraba, ganaba cada día cien doblas.
Mandó hacer encima del cerro de Santa Elena, que así se nombra hoy aquel cerro, una casa de placer muy rica. Hizo la casa de las gallinas a propósito de aquel menester.
Orilla de Genil tenía este rey, encima del río Darro, un jardín muy deleitoso, llamado Generalife, en el cual hay diversidad de frutas, fuentes de alabastro, bien obradas plazas, y calles hechas de menudos arrayanes. Hay labrada una muy rica casa con muchas salas, aposentos, balcones y ventanas doradas, y en la sala principal retratados por grandes pintores todos los reyes moros de Granada hasta su tiempo, y en otra sala todas las batallas que había tenido con los cristianos; todo tan al vivo, que era cosa admirable.
Por estas obras, y otras tales, que había hecho en la ciudad de Granada, adornadas de tanta perfección, hizo el rey D. Juan el I aquella pregunta al moro Abenámar, el viejo, estando en el río Genil, que dice así:
Abenámar, Abenámar,