Treinta Zegrís quedan muertos,

pasados por el espada

de cristianos Bencerrajes

con braveza no pensada.

Perdóname por Dios, rey,

que no puedo dar el habla,

que me siento desmayado

de la sangre que me falta.»

Estas palabras diciendo

el Zegrí, allí se desmaya: