sin de mí alcanzar nada.

Aquel mató a mi marido,

y de ello yo fui la causa;

y con todo esto le quiero,

y le tengo acá en el alma.

Holgara que me quisiera,

pero no me estima en nada;

adora una Abencerraje,

por quien vivo desmayada.»

En esto se acabó el juego,