Que también anda a caballo
por honra de aquella noche.
Arrojándole una lanza,
de parte a parte pasole;
Alborotose la plaza;
desnuda el moro su estoque,
y por enmedio de todos
para Medina volviose.
No hay cosa tan rabiosa como es el mal de celos; y así están las escrituras llenas de casos acontecidos y desastrados por los celos; y con verdad dicen los que de ellos tienen experiencia, que es cruel mal de rabia: esto nace de los amantes que son mal considerados, sino mírese por Zaida la de Jerez, que después de seis años de amores, y de otros dares y tomares que tuvo con Gazul, inconsideradamente le olvidó, y se casó con Zaide de Sevilla, por ser rico, y que Gazul no lo era tanto, no mirando el valor de las personas que eran diversas; porque Gazul, aunque no era rico, era noble de linaje, muy valiente y gentil hombre, como ya se ha dicho; y no era tan pobre, que no tuviese hacienda que valía más de treinta mil doblas; y muy emparentado en Granada, y todos los de su linaje eran muy ricos y estimados; mas porque el moro Zaide era de mayor riqueza, le escogió por su marido.
Mal haya la riqueza, pues que muchas veces por ella pierden muchas personas nobles muy buenas ocasiones por no ser ricos, como ahora tenemos ejemplo en Gazul que le desecharon, porque decían que no era tan rico como Zaide, según parece por el romance; pero a mi parecer no se puede creer que Zaida olvidase a Gazul por ser pobre, al cabo de seis años de amores, en el cual tiempo no podría ignorar Zaida su necesidad; y no podía ser perfecto amor, si fuera fundado en interés, porque por eso pintan a Cupido desnudo, que se entiende que los amantes han de estar desnudos de todo punto de materia de interés, porque si allí, como entre verdaderos amantes, de dos voluntades y de dos almas hacen una por la obediencia que el uno al otro se tienen, es fuerza que en lo menos, que es la hacienda, haya de haber la misma conformidad; y así digo, que no es posible sino que por causa de sus padres o deudos dejó Zaida a Gazul; y así parece por aquel romance que trata del juego de cañas de Gelves, donde ella confesó a su criada querer a Gazul; por donde se colige que la casaron contra su voluntad.