a su estoque puso mano,
Y en alta voz que le oyeran,
de esta manera ha hablado:
«No pienses gozar de Zaida,
moro bajo, vil, villano:
No me tengas por traidor,
pues que te aviso y te hablo;
pon mano a tu cimitarra,
si presumes de esforzado.»
Estas palabras diciendo,