Y ahora lo serás mío,

si Mahoma me ayudara,

y también te trataré,

como tú a mí me tratabas.»

Sayavedra que le oyera

al moro volvió la cara;

tirole el moro una flecha,

pero nunca le acertaba.

Hiriérale Sayavedra

de una herida muy mala;