de quitarme la esperanza,
porque de todo la pierda
de ver mi suerte trocada?
¡Ay cuán mal, fiera enemiga,
las veras de amor me pagas;
pues en cambio dél me ofreces
ingratitud y mudanza!
¡Cuán presto le diste al viento
tus promesas y palabras!
pero bastaba ser tuyas,