con las colas encintadas,
Atraviesan cual el viento
la plaza de Vivarrambla,
dejando en cada balcón
mil damas amarteladas.
Los caballeros Zegríes
también entran en la plaza:
sus libreas eran verdes,
y las medias encarnadas.
Al son de los añafiles
con las colas encintadas,
Atraviesan cual el viento
la plaza de Vivarrambla,
dejando en cada balcón
mil damas amarteladas.
Los caballeros Zegríes
también entran en la plaza:
sus libreas eran verdes,
y las medias encarnadas.
Al son de los añafiles