#ITALIA#.

El viaje á Italia le hice desde Suiza. Salí de la capital federal en la diligencia de Lucerna, travesía corta y deliciosa que se verifica en once horas. Llegado á Lucerna me trasladé á Fluelen por el lago de los Cuatro Cantones.

Nada mas poético, nada mas agradable que cruzar la distancia intermedia entre Lucerna y Fluelen: el tiempo que se emplea es el de dos horas y media.

Los pequeños vapores que viajan de un punto á otro, ofrecen comodidad y aseo.

Al comenzar la travesía, el viajero contempla admirado las encumbradas montañas de Riggi y Pilato, coronadas de nieve, que esconden su cabeza en las nubes. A medida que el vapor avanza, surcando las azuladas ondas del lago, que rodean montañas de córtes y perfiles caprichosos, los recuerdos históricos de Guillermo Tell van presentándose á la vista, el interes crece y se dispierta, la travesía se hace corta y agradable.

Recuérdase con placer que en ese mismo lago se libró el ilustre Tell de los sicarios de Gesler que preso le conducian á Lucerna, despues del tremendo castigo á que le condenó el tirano, obligándole á tirar sobre la cabeza de su hijo.

Los sitios todos que recorrió Tell ínterin permaneció escondido; la capilla donde los fundadores de la Suiza se congregaron, todos esos recuerdos agradables renacen en el ánimo del viajero con toda la fuerza y verdad de un acontecimiento de la víspera.

Las cordilleras de montañas que en forma de graciosos anfiteatros rodean el lago, el cielo que se refleja en las olas, la armonía del conjunto, todo habla al alma.

A las dos horas y media estábamos en Fluelen[20].

Al llegar á este último punto, tomé billete hasta Milan, y como
Fluelen se encuentra al mismo pié de los Alpes, por el lado de
San Gotardo, cuya carrera era la que yo seguia, empezamos desde
el momento á subir.