Barcelona, segunda capital de España, con cuatro caminos de hierro, abiertos al público hace años, con una vida industrial asombrosa, con sus innumerables fábricas de cuanto la industria conoce[1], con su puerto importante donde todos los dias tocan vapores de todos los paises, con sus tres teatros públicos, dos de ópera italiana, con sus doscientos treinta mil habitantes, con sus magníficas plazas y calles, sus monumentos, su prodigiosa animacion, su constante actividad, con sus buenos hoteles, sus paseos, su creciente prosperidad; Barcelona, concluimos, es una ciudad de alta significacion y de la importancia de cualquiera otra ciudad de Europa que como ella no sea capital de nacion.
Valencia, ciudad pintoresca y animada, con una poblacion laboriosa y trabajadora, con su industria de seda tan avanzada, puerto de mar concurrido, mucho comercio, caminos de hierro á Játiva y al Grao, dos teatros públicos, muchas iglesias notables bajo el aspecto del arte, la campiña mas deliciosa que imaginarse puede, toda cultivada admirablemente palmo á palmo, con museo, casinos, sus periódicos, sus hermosas mujeres, su delicioso clima, su azulado cielo, su animacion habitual, y su poblacion de ciento cinco mil habitantes.
Sus principales edificios son la catedral, el consulado, el
Temple, el Hospital General, la Aduana, el palacio del Arzobispo
y otros varios. Tiene universidad literaria muy concurrida,
escuelas gratúitas, y casas de beneficencia en brillante estado.
Entre los establecimientos penales descuella el presidio, que es
un verdadero modelo y merece ser visitado por los extranjeros.
Valencia ántes de un año estará unida á Madrid, Alicante,
Almansa y Albacete por medio de un camino de hierro.
Sevilla, con su Guadalquivir á los piés, con su célebre catedral, las casas consistoriales, la Audiencia, la Lonja, y otros muchos edificios notables; Sevilla es tambien una de las ciudades mas mercantiles de España, comercia en grande escala, y tiene una poblacion de ciento treinta mil almas. Su cultura es superior á todo elogio, pues hasta en las filas del pueblo se observan buenos modales y finura.
Tiene Sevilla excelentes periódicos de literatura, academias, y aventajados artistas. Su cielo, su clima, sus mujeres son renombradas en toda Europa: los frutos deliciosos de su campiña son de lo mejor de su clase: tiene muy avanzadas las obras de sus ferrocarriles á Córdoba y Cádiz.
Zaragoza la inmortal, la patria de los hijos esforzados, es tambien otra ciudad importante de España que he visitado tres veces. El camino de hierro que la pondrá en comunicacion con Madrid y Barcelona, que ántes de cuatro años estará abierto al público, pues en ámbas líneas se trabaja sin descanso, acrecerá muchísimo su actual significacion y la dará nueva vida é impulso.
Zaragoza tiene magníficas iglesias que llaman la atencion del viajero y que merecen verse, como la Seo y Nuestra Señora del Pilar.
Sus edificios mas notables son la Lonja y los palacios del Arzobispo y del General. Entre sus calles ocupa el primer lugar la del Coso, ancha, recta, despejada; hay muy buenos paseos al rededor de la ciudad. La agricultura constituye la principal riqueza de la capital de Aragon: tiene tambien sus periódicos y sus teatros: la poblacion es de cincuenta mil almas. El pueblo es eminentemente liberal, noble, esforzado, valiente, generoso.
Cádiz y Málaga, otras dos ciudades de nuestra España que he visitado, se distinguen, la primera por su encantadora situacion, por su blancura y su excesiva limpieza, por su civilizacion avanzada.