Valladolid tiene muchas y buenas calles, algunas tiradas á cordel; paseos excelentes, como el Campo Grande y las Moreras; bibliotecas públicas, teatros, sociedades literarias. Hoy empieza á ser un centro industrial de importancia: muchas fábricas de harinas, otras de tejidos de algodon, de loza, de hilados, de fundicion. Tiene treinta mil habitantes, canal navegable hasta Rioseco y Alar, y muy adelantadas las obras de su via férrea.

Búrgos, ciudad de recuerdos y monumentos, merece tambien la visita del viajero. Su renombrada catedral, una de las mas bellas de Europa, es majestuosa, gallarda, elegante; ataviada con el manto gótico que sus arquitectos la vistieron, se presenta al espectador con todo el interes de un monumento del arte.

Las Huelgas, célebre monasterio, fundado por Alfonso VIII, llama tambien la atencion del que viaja para estudiar. La iglesia de los Cartujos contiene un soberbio sepulcro consagrado á Don Juan II, digno de ser visto: es obra de arte admirable, fundido en mármol de Carrara, con rica pompa de relieves y con lujo de estatuaria.

Búrgos tiene hoy poca importancia; su clima es sumamente frio y sus recursos son muy pocos: se visitan con gusto sus edificios notables y sus paseos, pero fuera de esto nada ofrece al viajero.

Santander, ciudad perteneciente tambien á Castilla la Vieja, es un centro muy activo de nuestro comercio; tiene una vida pujante y animada y cuenta con grandes recursos y elementos de prosperidad. Puerto de mar muy concurrido, y depósito general de todas las harinas de Castilla, mantiene activas relaciones de comercio con toda América, y en especial con nuestras Antillas.

Su muelle es uno de los mas bellos de España, un largo y elegante lienzo de magníficas casas constituye su frente principal. Cuando se terminen las obras del puerto, y esté abierta al público la línea férrea hasta Alar, una de cuyas secciones está ya en explotacion, Santander acrecerá mucho la importancia y significacion que hoy tiene.

Cuéntanse en la ciudad algunos buenos edificios; las calles en general son rectas y despejadas: hay un lindo teatro y sus correspondientes casinos.

Vitoria, San Sebastian é Irun, son las tres poblaciones de importancia que se encuentran en el camino de Madrid á Bayona. Sabido es que nuestras Provincias Vascongadas son un modelo de laboriosidad y cultura: allí la tierra no permanece ociosa, como en Aragon, que solo puede visitarse por tener el honor de penetrar dentro de los muros de la inmortal Zaragoza.

Las Provincias Vascongadas, como he indicado, tienen el privilegio de atraer poderosamente la atencion de todo aquel que las visita. Sus moradores, lo mismo que los aragoneses, reflejan en sus expresivos rostros la honradez y franqueza.

El pais todo está cuidadosamente cultivado: en los picos de las montañas ha plantado la vid la mano laboriosa del vasco. Cuéntanse innumerables carreteras, anchas, cómodas y bien construidas. La sencilla organizacion de sus tutelares gobiernos de provincia, favorece el desarrollo de la buena fe que á todos distingue, y los vínculos de la familia, santos en todas partes, son allí sagrados: de aquí la bondad de los habitantes, porque sabido es que el hogar doméstico es todo; si este es bueno, la sociedad, que es su reflejo, no puede ménos de serlo tambien.