Los gatos retortijones,

Los perros son cual cañutos,

Tan flacos y tan deformes,

Que á ranas y lagartijas

Parecen servir de moldes.

Y qué gentes, ¡Dios eterno!

Ni el demonio las conoce:

No son cabezas, de pelos

Son montañas y morriones:

Los cañones de las botas